
Pepe Fernández es matemático de formación y estadístico de la Unidad de Soporte a la Investigaciónca (USR) Terres de l’Ebre del IDIAPJGol. Llegó a la demarcación desde Alicante a raíz de una oferta de trabajo y, con el tiempo, ha consolidado su trayectoria profesional. Actualmente, participa en proyectos de investigación en atención primaria e imparte docencia en la Universidad Rovira i Virgili. Fuera del ámbito profesional, su vida también está marcada por el deporte: es corredor de ultrafondo, ha completado diversas pruebas Ironman y ha participado en la fundación de dos clubs deportivos.
Fernández nació en Puertollano (Ciudad Real) y estudió matemáticas en una época en la que la estadística no existía como carrera propia, por lo que se especializó posteriormente en este ámbito. Desde el inicio tenía claro que quería investigar, aunque no sabía entonces en qué campo acabaría desarrollando su carrera. “Muchos compañeros estudiaban matemáticas para dar clases o trabajar en la banca. Yo quería investigar“, recuerda.
Un contrato vinculado a un proyecto de la Universidad de Alicante le llevó a esta ciudad, donde cursó un máster y posteriormente un doctorado en salud pública de epidemiología. Sin embargo, la situación económica de aquellos años dificultó la continuidad profesional. Fue entonces cuando presentó la candidatura a una oferta para participar en un proyecto en las Terres de l’Ebre; dos días después de la entrevista ya estaba en Tortosa. “Me costó mucho encontrarlo, pero al final encontré lo que quería y me he quedado”, resume.
La incorporación a la USR empezó con la participación en un proyecto concreto como analista de base de datos, pero progresivamente fue colaborando en otros estudios impulsados por los profesionales sanitarios del territorio. Esta experiencia le permitió ampliar sus conocimientos y familiarizarse con las necesidades de la investigación en atención primaria.
Inicialmente, su labor consistía principalmente en analizar bases de datos y dar respuesta a las necesidades de los investigadores principales, pero con los años su participación ha ido ganando peso en las distintas fases de los estudios. Fernández defiende que el estadístico debe formar parte de los proyectos desde el momento en que empiezan a plantearse y no incorporarse únicamente cuando los datos ya están recogidos. “Es fundamental que el estadístico forme parte del proyecto casi desde el inicio”, afirma. Conocer los objetivos y la metodología de la investigación desde el principio permite planificar adecuadamente la recogida de información, estructurar las bases de datos y anticipar las necesidades del análisis posterior. “Si empezamos desde la recogida, lo tendremos todo mucho más fácil para los análisis”, defiende.
Esta implicación en distintas fases de los estudios también le ha permitido afrontar retos profesionales que recuerda especialmente. Uno de los proyectos que más le marcó fue una investigación sobre la fibrilación auricular y los anticoagulantes orales, impulsada por Rosa Dalmau. El proyecto le permitió profundizar en conocimientos del ámbito médico para entender mejor la investigación y, a su vez, asumir tareas de gestión y organización de los datos procedentes del SIDIAP. “Estaba acostumbrado a que me dieran la base de datos preparada y hacer el análisis. En este proyecto tuve que hacer también de data manager”. Otro proyecto que destaca surgió de una propuesta para desarrollar modelos de predicción de la epidemia de la gripe, siguiendo un planteamiento similar al de las predicciones meteorológicas. La idea le entusiasmó desde el primer momento y acabó materializándose en una tesis doctoral de Elizabeth Castro.
Actualmente participa en el proyecto Fibrilex, impulsado por el grupo de investigación GAVINA, una iniciativa más centrada en la innovación que en la estadística. Fernández asiste a las reuniones del proyecto en las que también participan perfiles técnicos del SIDIAP especializados en el ámbito informático. Actualmente, el equipo trabaja para conseguir financiación.
Pepe Fernández es profesor en la Facultad de Enfermería de la URV, donde imparte Bioestadística en primer curso durante el primer cuatrimestre y Metodología de la Investigación durante el segundo. Asimismo, tutoriza trabajos de fin de grado y máster y dirige alguna tesis doctoral.
Su relación con la docencia, según explica, es de amor-odio. Para describirla recurre a una expresión de su mejor amigo en Tortosa, sosteniendo que la cuestión es encontrar la dosis adecuada. “Creo que en la docencia tengo la dosis suficiente para ser feliz. No me gustaría ser profesor, pero me gusta dar classe”, afirma.
Su otra dedicación es el deporte. Empezó a correr el primer año de carrera, en Madrid, invitado por un compañero de piso. “Correr engancha: empiezas, te sientes bien, y cómo te sientes bien, corres”. Con ese mismo amigo fundó en Puertollano el club ‘Corricollano’. Con los años, pasó de los maratones a las pruebas de ultradistancia y, posteriormente, al trail running. Su trayectoria deportiva incluye algunas de las carreras de montaña y resistencia más exigentes, como Ultra Pirineo, Ultravulcania y Marathon des Sables, una prueba de 250 kilómetros por el desierto de Marruecos.
Más adelante se adentró en el mundo del triatlón. Durante su etapa en Alicante fundó el club ‘Apolana’, que organiza desde pruebas sprint hasta Ironman, y dispone de una escuela de atletismo para niños y adultos. Él mismo ha completado varias pruebas Ironman, que combinan natación, ciclismo y carrera a pie. Actualmente practica deporte con menos exigencia competitiva: corre, nada y va en bicicleta, y a menudo, cuando acaba la jornada laboral, se pasa por el gimnasio para realizar actividades dirigidas con el mismo grupo de siempre.
Fuera del deporte dedica parte del tiempo libre a la lectura, sobre todo de novela, aunque también se interesa por algunos ensayos; no tiene televisión y, cuando quiere ver una película, prefiere hacerlo en el ordenador.
Con años dedicados a la investigación, Fernández considera que una de las principales lecciones que le ha aportado esta trayectoria es la necesidad de mantenerse siempre al día. “Tienes que formarte mucho y te tiene que gustar estudiar”, afirma. El estadístico explica que la investigación exige una actualización constante de los conocimientos y una actitud de aprendizaje continuo. Asimismo, también considera fundamental envolverse de personas con conocimientos y experiencia, incluso superiores a los propios. En este sentido, defiende la importancia de separar las relaciones profesionales de las personales y valorar las capacidades de cada uno por encima de las afinidades personales. Considera que trabajar con profesionales de gran valía es una oportunidad para aprender y mejorar, independientemente de las diferencias de carácter que puedan existir. Para Fernández, saber distinguir entre el trabajo, la persona y la vida personal es también una de las claves para construir buenas relaciones de trabajo.