
Es sabido que lo que comemos influye en nuestro bienestar físico y emocional, pero es necesario generar más evidencia científica para determinar qué patrones de alimentación son beneficiosos para nuestra salud mental y por qué lo son. Con esta intención, ha nacido el proyecto BEETHOVEN (acrónimo de Brain, Environment and Ecosystems Through Holistic Omics and Validated Evidence-based Nutrition guidelines).
BEETHOVEN combinará la revisión de la evidencia científica existente con estudios preclínicos con animales y ensayos clínicos en humanos para identificar qué patrones alimentarios pueden contribuir a prevenir problemas como la depresión y la ansiedad y comprender mejor los mecanismos que explican esta relación. El objetivo final es elaborar una guía europea de recomendaciones nutricionales basada en la evidencia y facilitar su aplicación en diversos ámbitos, especialmente en la atención sanitaria. El proyecto, financiado por Horizon Europe, comenzó el 1 de septiembre de 2026 y está previsto que finalice en agosto de 2030.
La iniciativa reúne a trece instituciones de nueve países con patrones alimentarios bastante diversos (Austria, Alemania, Grecia, Reino Unido, Israel, Bélgica, Suecia, Finlandia y España). Una de las instituciones que participa es el Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAPJGol), a través del grupo de investigación SINCRONITZA, de la USR Terres de l’Ebre. Su investigadora principal, la bióloga y nutricionista Noèlia Carrasco, destaca que el IDIAPJGol es el único representante de la atención primaria que participa en el proyecto.
Papel destacado
El instituto liderará una revisión de la evidencia existente sobre patrones dietéticos y salud mental, centrada sobre todo en la depresión y la ansiedad. El IDIAPJGol también tendrá un papel destacado en la realización del ensayo clínico. “Queremos diseñar y evaluar la efectividad de una intervención nutricional en el ámbito de la atención primaria que contribuya a disminuir el riesgo de ansiedad y depresión y los síntomas, si ya existen”, explica Carrasco.
El centro catalán también participará en la elaboración de la guía. La investigadora del grupo SINCRONITZA detalla que “nosotros lideramos la primera tarea, que consiste en buscar toda la evidencia biomédica que exista en aquel momento, tanto la que ya se haya revisado en los work packages anteriores como la nueva que provenga del propio proyecto, para determinar qué evidencia biomédica existe sobre qué recomendaciones deben incluirse en la guía”.
Finalmente, el IDIAPJGol intervendrá en la difusión de los resultados y la formación de los profesionales, que después trasladarán esta información a la población.
Más conciencia
A pesar de las evidencias de que la nutrición tiene un impacto en la salud mental de las personas, “su papel quizá se ha subestimado durante muchos años”, explica Carrasco. “En las carreras de Medicina o Enfermería se dedica poco tiempo a la nutrición, con pocos créditos dedicados a esta materia, aunque durante los últimos años se ha ido tomando más conciencia de la importancia que tiene el estilo de vida en la salud”.
La investigadora de la USR Terres de l’Ebre destaca que “cuando una persona va a un centro de atención primaria o incluso a un centro más especializado de salud mental, casi nunca le preguntan qué come o qué estilo de vida lleva, y quizá sería interesante empezar por ahí”.
Carrasco añade que “si los profesionales de la salud se tomaran en serio el potencial que pueden llegar a tener las intervenciones sobre el estilo de vida, tendrían una capacidad enorme”. Sin embargo, explica, estas intervenciones deben hacerse bien. “No podemos limitarnos a recomendar que la persona siga una dieta saludable, sino que debemos enseñarle cómo hacerlo y llevarlo a la práctica. En este sentido, tenemos la suerte de contar con las nuevas incorporaciones a los centros de atención primaria, especialmente con el perfil de dietista-nutricionista, aunque todavía son insuficientes y tienen una cartera de servicios limitada”.
Durante los últimos años, ha aumentado considerablemente el número de estudios realizados sobre la relación entre la dieta y la salud mental. Carrasco señala que los patrones alimentarios saludables, como el de la dieta mediterránea, podrían asociarse a una mejor salud mental o a un menor riesgo de depresión, por ejemplo. En cualquier caso, todavía son necesarios más estudios que lo corroboren. “Lo que desconocemos son los principales mecanismos implicados y que podrían ser modulados mediante la dieta: si es a través de un mecanismo antiinflamatorio, inmunitario o del eje intestino-cerebro, entre otros”.
La investigadora manifiesta que “es necesario conocer mejor cuáles son estos mecanismos, por un lado, y, por otro, qué tienen en común las diferentes dietas y los diferentes patrones alimentarios que han dado resultados positivos en términos de prevención y buenos resultados en salud mental”. Esto, añade, permitirá formular recomendaciones en la guía que puedan ser aplicables en distintas áreas geográficas y grupos de población.
Estilo de vida saludable
Es sabido que la actividad física y la calidad del sueño también tienen un impacto en la salud mental. Uno de los retos de BEETHOVEN es controlar estos otros factores y centrarse en estudiar específicamente el papel de la alimentación.
“Precisamente, cuando preparábamos la propuesta, insistimos mucho en incluir también la actividad física y la calidad del sueño”, explica Carrasco, y añade que “nuestro grupo de investigación, SINCRONITZA, precisamente se centra en esto, en el estilo de vida, pero tiene en cuenta los tres pilares: la alimentación, la actividad física y la cronobiología”. Al final, sin embargo, el proyecto solo se centra en la dimensión nutricional, con el fin de aportar nueva evidencia específica, y por eso es importante establecer mecanismos que permitan controlar los factores que no tienen que ver con este ámbito. “En el ensayo clínico recogeremos todos los datos sobre la calidad del sueño y la actividad física de las personas que participen, para después, cuando hagamos el análisis estadístico, poder tener en cuenta estos factores de confusión y ver cuál ha sido realmente el impacto de la parte nutricional por sí sola”.
El producto final del proyecto será una guía y un programa de formación dirigidos a los profesionales asistenciales para que tengan en cuenta los factores nutricionales en el abordaje de la salud mental. “La idea inicial es que, cuando llegue a consulta una persona que empiece a explicar que tiene ansiedad o que está un poco deprimida, o cuando exista un riesgo de sufrir algún problema, el profesional pueda valorar si puede ser beneficioso derivarla al dietista-nutricionista para que revise qué tipo de estilo de vida lleva, sobre todo en lo que respecta a la alimentación, y pueda darle recomendaciones y consejos para que empiece a realizar estos cambios”, concluye Carrasco.
El proyecto BEETHOVEN se presentó el 1 de septiembre en Krems an der Donau (Austria) y está previsto que la última reunión del proyecto pueda celebrarse en la sede del IDIAPJGol en 2029.