El 30% de lesbianas y bisexuales en Cataluña afirma sufrir discriminación en la atención primaria, según el primer estudio europeo sobre salud en el colectivo

El proyecto europeo L-Health presenta los resultados de la investigación sobre la salud de las LesBis* en la atención primaria en Cataluña: invisibilidad y barreras en la consulta

  • 11 JUNIO 2026

La Sala de Actos del Centro Corporativo del Institut Català de la Salut de Barcelona ha acogido la presentación de los resultados del proyecto europeo L-Health, la primera investigación científica realizada en Europa específicamente sobre la salud de las mujeres lesbianas, bisexuales, pansexuales y de las mujeres que mantienen relaciones con otras mujeres (LesBis*).

Los datos, recogidos entre más de 850 participantes en Cataluña mediante una encuesta en cadena, entrevistas cualitativas y el sistema de registro de Atención Primaria, revelan un patrón sistemático de invisibilidad y discriminación en la atención primaria que afecta directamente a la salud del colectivo. Los resultados de estos estudios han servido para diseñar una formación piloto para profesionales sanitarios destinada a empezar a revertir esta situación.

El proyecto, coordinado por el Institut d’Investigació en Atenció Primària Jordi Gol (IDIAPJGol) y cofinanciado por la Comisión Europea a través del programa CERV, cuenta con la participación del Institut d’Investigació Biomèdica de Girona (IDIBGI), Sida Studi, la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB) y EuroCentralAsian Lesbian Community.

 

Principales datos de la investigación

1 de cada 3 LesBis* ha sentido discriminación por orientación sexual en los servicios de atención primaria. En el caso de las lesbianas, el porcentaje asciende al 36%; entre las personas con identidad de género no cisgénero, al 43%.

  • 47% de las mujeres bisexuales no ha compartido su orientación sexual con ningún profesional sanitario de su centro de atención primaria. En el caso de las lesbianas, el porcentaje es del 30%.
  • 4 de cada 10 LesBis* no se sienten libres para expresar su orientación sexual en el entorno laboral. Entre las LesBis* racializadas, la cifra asciende a 6 de cada 10.
  • 43% de las LesBis* menores de 30 años nunca ha acudido al ASSIR (unidad de atención a la salud sexual y reproductiva). Entre las de 30 a 40 años, el porcentaje es del 35%.
  • 1 de cada 4 LesBis* no ha compartido su orientación sexual con ningún profesional sanitario de su ASSIR. Esta cifra asciende al 31% entre las bisexuales y pansexuales.

 

Invisibles en la consulta

Detrás de estos datos hay vidas humanas, experiencias vitales concretas: mujeres que llegan a la consulta con los mecanismos de defensa activados. Ocultan síntomas, evitan acudir al médico e incluso llegan a pagar una atención privada que debería ser pública. El estudio cualitativo del proyecto, realizado con 56 participantes de perfiles muy diversos (lesbianas y bisexuales, cisgénero y no binarias, de Barcelona y del ámbito rural, con y sin trayectorias migratorias, con y sin diversidad funcional), recoge testimonios que muestran las consecuencias de esta invisibilidad.

 

Dos mitos, un mismo resultado

Las participantes describen un sistema sanitario que asume que todas las personas son heterosexuales, lo que las obliga a “salir del armario” repetidamente en cada consulta, con el desgaste emocional que ello conlleva. Algunas relatan experiencias de desestimación de sus propias necesidades de salud y tratamientos bruscos e invasivos en ginecología.

Señalan como especialmente perjudicial el doble estereotipo en la atención a su salud sexual: a las lesbianas se les dice que no tienen riesgo (“el mito de la lesbiana virgen”), mientras que las mujeres bisexuales son consideradas “de alto riesgo” (“el mito de la bisexual hipersexual”). Ambos estereotipos tienen como resultado una atención desigual, inadecuada y moralizadora.

La investigación también muestra que estas experiencias no afectan a todas las LesBis* de la misma manera. Las participantes con trayectorias migratorias relataron experiencias de racismo e hipersexualización; las LesBis* con diversidad funcional denunciaron procesos de asexualización que invisibilizan sus deseos y necesidades afectivosexuales; y las participantes de mayor edad señalaron cómo el edadismo contribuye a borrar la sexualidad en la vejez y dificulta el reconocimiento de sus necesidades de salud.

Asimismo, la investigación revela que las LesBis* que habían compartido su orientación sexual con sus profesionales sanitarios mostraban niveles de satisfacción significativamente más altos con la atención recibida. Salir del armario en estos contextos, cuando es posible y seguro, mejora la calidad de la atención. El problema es que para muchas no lo es.

 

Profesionales con voluntad, pero sin herramientas

La evaluación de actitudes y estereotipos entre profesionales de atención primaria revela que la voluntad de ofrecer una atención inclusiva existe, pero la formación específica no. La mayoría reconoce que no sabe cómo abordar la orientación sexual sin que parezca “intrusivo” y que su formación en salud LGBTQ+ ha sido nula, opcional o superficial.

El estudio también pone de manifiesto una cuestión compleja: cómo visibilizar las desigualdades sin generar nuevos riesgos. La falta de información sobre orientación sexual dificulta conocer las necesidades específicas de las LesBis* y evaluar posibles desigualdades en salud. Sin embargo, participantes y profesionales expresaron reservas sobre la incorporación sistemática de estos datos a las historias clínicas, por el potencial uso indebido que podría hacerse de ellos.

A ello se suma que pertenecer al colectivo LGTBIQA+ no implica necesariamente un mayor conocimiento clínico sobre nuestras propias necesidades. Algunas profesionales lesbianas y bisexuales han señalado la presión de tener que “representar” al colectivo en sus centros de trabajo, sin contar con la formación específica necesaria para ello.

 

Formación para cambiar la atención

El proyecto L-Health ha desarrollado, junto con Sida Studi, una formación piloto dirigida a profesionales de atención primaria para mejorar la atención a las LesBis*. Esta formación, evaluada dentro del propio proyecto, se presenta hoy como una herramienta aplicable en otros contextos para avanzar hacia una atención más inclusiva, competente y respetuosa.

 

La conferencia ha incluido también una mesa de debate con perspectiva europea e interseccional, en la que han participado Chris Noone (Universidad de Galway), Carmen Romero (Universidad Complutense de Madrid), Eva Vela (ASSIR Esquerra; Institut Català de la Salut), Florencia Brizuela (Universidad de Barcelona y T.I.C.T.A.C.), Núria Sadurní (Universidad de Girona), Silvia Caslino (EuroCentralAsian Lesbian* Community), así como Anna Ponjoan, Constanza Jacques-Aviñó, Violeta Ruiz Cuenca y Victor Romero-Domínguez (IDIAPJGol). Para presentar la evaluación de la formación piloto dirigida a profesionales se contó también con Miriam Alemán y Sandra Cundines, de SIDA STUDI.

 

Citas de las participantes

Anna Ponjoan, coordinadora e investigadora principal de L-Health, ha señalado que “si se implementara la formación L-Health en todos los centros de atención primaria, Cataluña podría convertirse en un referente internacional en la atención a la salud de lesbianas y bisexuales”.

Constanza Jacques-Aviñó, también coordinadora e investigadora principal de L-Health, ha destacado que “es fundamental entender cómo conciben la salud y la enfermedad los profesionales sanitarios, porque la investigación muestra que a menudo no se tienen suficientemente en cuenta los factores sociales que influyen en la salud. Entre ellos están la discriminación, la exclusión social y otras desigualdades que pueden afectar al bienestar de las personas”.

Silvia Casalino, de ELC – EuroCentralAsian Lesbian Community –, ha subrayado que “en EL*C creemos que el conocimiento no debe quedar confinado a las universidades, los informes o las conferencias. Debe servir para empoderar a las comunidades, reforzar la incidencia política y contribuir a mejorar la vida de las lesbianas de Europa y Asia Central”.

Vanessa Puig, de la ASPB, ha afirmado que “una de las características clave de este proyecto es que hemos contado con la participación del colectivo de lesbianas y bisexuales en todas las fases de la investigación en calidad de asesoras en el diseño y en la interpretación de los resultados. Y además hemos ido a explicarlo a distintos espacios de activismo porque era importante construir la confianza dentro del colectivo y que pudieran narrarnos sus experiencias sintiéndose en un espacio seguro y de cuidado”.

 

Durante el acto, se presentó una Guía de recomendaciones dirigida a profesionales de la salud.

También se dió a conocer un documento dirigido a decisores políticos con recomendaciones para reducir las inequidades en salud en lesbianas y bisexuales desde la atención primaria.

 

Sobre el proyecto L-Health

L-Health (L-WORLD IN HEALTH: Filling Knowledge Gaps and Promoting Competent Primary Care for Lesbians) es un proyecto cofinanciado por la Comisión Europea mediante el programa CERV-2023-EQUAL (Grant Agreement n.º 101144766). Está coordinado por el IDIAPJGol y cuenta con la participación del Institut d’Investigació Biomèdica de Girona (IDIBGI), la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB), Sida Studi y la EuroCentralAsian Lesbian* Community (EL*C), responsable de la comunicación y visibilidad del proyecto.

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