Nuria Risques: “Cuando las madres empiezan a cantar a sus bebés se crea un momento mágico”

La matrona del CAP Lliçà de Vall está realizando un estudio que evalúa el efecto de la música en el bienestar de las madres después del parto

  • 14 ABRIL 2026

La matrona y cantautora Nuria Risques, del CAP Lliçà de Vall del Institut Català de la Salut, está liderando un estudio innovador que analiza el impacto de la música y, en particular, del canto, en el bienestar de las madres durante el posparto. La investigación, que se encuentra aproximadamente a mitad de su desarrollo y que aún se prolongará un año más, compara los resultados de los talleres de posparto convencionales con los de otros que incorporan la música y el canto.

Risques creció en un ambiente muy musical, y la música ha estado muy presente en su vida. “Hay dos cosas que me han movido desde niña —explica—: la música y el milagro de la vida”. Después de formarse como matrona, decidió profundizar también en los estudios de música. Esta doble mirada la llevó, de manera natural, a empezar a introducir la guitarra y el canto en los grupos de posparto con los que trabajaba.

Evidencias de los beneficios de la música

Con el tiempo, esta práctica fue tomando forma hasta convertirse en una línea de investigación. La publicación, en 2019, de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el papel de las artes en la salud y el bienestar le aportó base científica a una percepción que ya tenía: que la música aporta beneficios, tanto físicos como emocionales, a las madres y a los bebés. El informe de la OMS destaca que la música reduce el estrés y la ansiedad durante el embarazo, alivia el dolor durante el parto y disminuye el riesgo de depresión posparto, así como mejora el vínculo entre madre y bebé y aumenta las tasas de lactancia.

A partir de esta evidencia, Risques diseñó un estudio para evaluar cómo las intervenciones musicales influyen en el estado de la mujer durante el posparto, una etapa especialmente sensible. “El posparto es una situación muy vulnerable”, afirma la matrona, que advierte que entre el 10 % y el 15 % de las madres padece una depresión posparto. Ante esta realidad, Risques considera clave explorar estrategias que puedan contribuir a mejorar el bienestar emocional de las madres.

Vínculo inalterable

La investigadora pone el foco en el canto como herramienta principal. “Se entiende por intervenciones musicales cantar, tocar un instrumento o hacer música en grupo. De todas ellas, la más efectiva es cantar y la menos, escuchar música”, afirma, y añade que “en todas las civilizaciones se ha utilizado la música y el canto como forma de comunicación entre las madres y sus bebés”.

El valor del canto, según explica Risques, tiene una base tanto emocional como fisiológica: “La voz es el puente entre la vida intrauterina y la extrauterina, un vínculo inalterable”. Así, el bebé no solo percibe el sonido, sino también las vibraciones y los efectos hormonales asociados al bienestar de la madre: “Cuando la madre canta, el bebé vibra y percibe el bienestar a través de las endorfinas”.

Risques evalúa el efecto de la música en el bienestar emocional de las madres mediante la realización de sesiones de posparto que incorporan el canto a las actividades habituales de este tipo de talleres. Para estudiar su efectividad, compara los resultados con los que se obtienen en los talleres de posparto habituales.

Para llevar a cabo el estudio, la matrona evalúa tanto en el grupo experimental (con música) como en el grupo control (sin música) indicadores cualitativos y cuantitativos. A través de cuestionarios, recoge datos sobre variables sociodemográficas, variables de salud mental, aspectos relacionados con la calidad del vínculo madre-bebé y la autoeficacia en la maternidad. También analiza marcadores fisiológicos como los niveles de oxitocina y cortisol en la saliva de las madres, antes y después de las intervenciones.

Las ocho sesiones que se realizan en el grupo de posparto experimental siguen una estructura progresiva en la que el masaje infantil se combina con diferentes propuestas musicales.

Cada encuentro tiene una temática específica. La primera sesión se dedica a la presentación y a la introducción del masaje infantil. En la segunda, que denomina “Al rescate de la canción de cuna olvidada”, las madres recuerdan canciones de cuna que cantaban en casa. En la tercera sesión, aprenden nuevas canciones de cuna. En la cuarta, realizan canciones de estímulo, con gestos y marionetas. “Estas marionetas son muy sencillas, las hacemos con material reciclado, porque la naturaleza nos ha provisto de todo lo que necesitamos para la crianza”, explica Risques. En la quinta sesión realizan canciones en movimiento, en las que se enseñan las partes del cuerpo. En la sexta, las madres crean un instrumento musical, una maraca. La séptima sesión está dedicada a las canciones para las rutinas. “Una de las capacidades de los bebés es relacionar acontecimientos entre sí, y por eso las rutinas son muy importantes; si acompañamos estas rutinas con una canción, ayudamos a que el bebé las identifique”, añade. El octavo y último día las madres comparten las canciones que han compuesto para sus bebés.

Participación

Uno de los elementos más destacados del programa es el componente creativo y participativo. A lo largo de las sesiones, las personas que participan —madres y también algunos padres— son invitadas a experimentar y a perder el miedo a cantar. “Es muy interesante ver la imaginación y la inventiva de las familias”, señala. El objetivo final es que cada madre pueda crear su propia canción para su bebé, que se comparte en la última sesión. Además, cada encuentro comienza con una canción de bienvenida personalizada, lo que contribuye a generar un clima de confianza y cohesión. “Cuando empiezan a cantar es un momento mágico”, describe.

Aunque los resultados definitivos aún no están disponibles, las primeras observaciones apuntan a que la música y, específicamente, el canto, tiene un efecto positivo en el bienestar de las madres. Entre los beneficios percibidos, Risques destaca la creación de vínculos, tanto con el bebé como entre las propias participantes, el desarrollo de recursos de crianza y la superación de la vergüenza a cantar.

También observa cambios en el estado emocional y fisiológico de las mujeres participantes: “Se genera un ambiente de paz: la bajada del cortisol y el aumento de la oxitocina generan un ambiente muy tranquilo”. La matrona del CAP Lliçà de Vall también remarca que las madres que participan en los talleres siguen en contacto una vez han terminado las sesiones.

Guía metodológica

Nuria Risques destaca que el objetivo final de estos talleres es elaborar una guía que describa la metodología que aplica, para que pueda ser utilizada por otras matronas en las actividades que se organizan para las madres que acaban de dar a luz. “Sería fantástico que se pudiera incorporar esta metodología en todos los grupos de posparto”, afirma. Sin embargo, reconoce que existen reticencias a cantar, ya que es una tradición que muchas mujeres han perdido. En cualquier caso, señala, se trata de aportar evidencias de los beneficios que supone el uso de la música en los talleres de posparto para que, quien lo desee, pueda incorporarla, ya sea cantando, haciendo música o utilizando música grabada.

En cualquier caso, Risques ha compuesto y grabado temas para que todo aquel que quiera pueda utilizarlos para cantar a sus bebés.

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