Antecedentes y objetivos:
Este estudio busca mejorar la identificación de pacientes en riesgo de eventos adversos relacionados con la medicación potencialmente inapropiada (MPI) en atención primaria. Las prácticas actuales no consideran de forma integral el perfil de exposición, definido por el número, tipo y duración de la exposición a MPI.
Metodología:
Se diseñará una escala de riesgo (alto, medio o bajo) de caídas, fracturas, hospitalizaciones o muerte en función del perfil de exposición a los medicamentos del listado STOPPFall, y se evaluará el impacto de una intervención de toma de decisiones compartidas para la deprescripción. El estudio comprende dos fases: (1) un observacional retrospectivo (2010–2025) con datos de SIDIAP en pacientes de al menos 65 años, donde se analizarán incidencias de eventos adversos y su asociación con MPI mediante cohortes y casos-control anidados, y se elaborará la escala de riesgo; y (2) un ensayo clínico cuasiexperimental en dos centros de salud de Barcelona, con 198 pacientes con riesgo medio o alto de padecer uno de los eventos adversos por las MPI. La intervención constará de una formación sobre decisiones compartidas para pacientes y médicos, con seguimiento de seis meses para medir el efecto en la reducción de MPI y eventos adversos.
Determinaciones:
En el estudio observacional, la variable de exposición será la dispensación de MPI de la lista STOPPFall, creando perfiles según número, tipo y tiempo de exposición en el año previo al evento. Las variables de resultado incluirán hospitalización, mortalidad, caídas y fracturas. Otras variables abarcarán características sociodemográficas, índice de comorbilidad de Charlson, hábitos tóxicos, IMC, fármacos concomitantes, visitas a atención primaria e índice de deprivación socioeconómica, considerando como confusores las patologías y medicamentos asociados a mayor riesgo. En el ensayo cuasiexperimental, la variable de exposición será pertenecer al grupo intervención o control. La variable principal de resultado será la reducción en número o dosis de MPI, y las secundarias incluirán caídas, fracturas, hospitalización y mortalidad. Se recogerán además datos sociodemográficos, hábitos de vida, comorbilidades, medicaciones activas y uso de recursos sanitarios.
Análisis estadístico:
Para el estudio observacional se realizará un análisis descriptivo de variables sociodemográficas y clínicas, así como de la exposición a MPI. Se estimará la incidencia anual de eventos adversos (hospitalización, mortalidad, caídas y fracturas) en cohortes, y se aplicarán estudios de casos y controles anidados mediante emparejamiento (optmatch) y modelos de regresión logística condicional, ajustando por edad, sexo, comorbilidad y otros factores de confusión. En la cohorte de expuestos a MPI, se evaluará el riesgo según número, tipo y tiempo de exposición, clasificando a los pacientes en categorías de riesgo bajo, medio y alto. La comparación de grupos se realizará con Ji-Cuadrado y ANOVA, estableciendo la significación en p<0,05.
En el ensayo cuasiexperimental se describirán las variables basales y se compararán los grupos de intervención y control a los seis meses en cuanto a número, tipo y dosis de MPI, así como en caídas, fracturas, hospitalizaciones y mortalidad. Se utilizarán pruebas Ji-Cuadrado y t de Student, y se construirá un modelo de regresión logística para identificar factores asociados con la reducción de la exposición a MPI. Se considerará la intervención efectiva si logra disminuir el número o la dosis prescrita de MPI.
Resultados esperados, aplicabilidad y relevancia:
Se espera que el proyecto permita identificar a la población mayor en mayor riesgo de eventos adversos mediante una escala de riesgo y que, a través de estrategias de toma de decisiones compartidas, se reduzca el uso de MPI. Esto debería traducirse en una menor frecuencia de caídas, fracturas y hospitalizaciones, con beneficios directos para pacientes y familias, así como en una reducción de los costes sanitarios. Además, la integración de estrategias educativas en la práctica clínica puede establecer un modelo para futuras intervenciones en seguridad farmacológica en personas mayores.