Sandra Illán: “Cogí el tren que solo pasa una vez en la vida”

  • 08 MAYO 2023

Sandra Illán es uno de los pilares del IDIAPJGol. Una persona con una gran capacidad de trabajo y sacrificio que, desde que pisó por primera vez el instituto, lo ha demostrado con creces. Desde 2017 dirige el Área de Recursos Corporativos, un cargo que se ganó con justicia, ya que era una de las personas con mayor conocimiento de todas las áreas que conforman este instituto de investigación en atención primaria. Hablamos con ella para conocer más detalles sobre su vida personal y profesional.

En tu etapa de estudiante, ¿ya tenías claro que querías acabar en un lugar como el IDIAPJGol?

Uy no, no. Estudiaba Administración y Dirección de Empresas y lo único que tenía claro era que no quería hacer auditorías. Empecé a trabajar en una empresa del sector químico, más enfocada a objetivos comerciales. Los sectores que más me gustaban eran el turismo y la sanidad. Y como aprender idiomas tampoco me apasionaba demasiado, hice el máster en dirección y administración de centros sanitarios. Al mismo tiempo que hacía el máster, empecé a enviar currículums durante el verano por toda Barcelona a empresas y fundaciones sanitarias. Entregué el CV en el ICS y, al poco tiempo, me llamaron del IDIAPJGol. En agosto me llamaron y en menos de un mes ya estaba trabajando.

¿Cuál fue tu cargo al incorporarte? ¿Y tus tareas?
Empecé a trabajar como gestora económica de proyectos. Eso significa controlar los fondos concedidos, gestionar el presupuesto del equipo investigador, asegurar que el dinero se gaste correctamente y en el plazo previsto, y presentar las memorias. Esto me permitió tener contacto con muchos investigadores y conocer bien la casa desde el principio. Acabé llevando todos los proyectos competitivos del IDIAP.

Tuviste una primera pausa por tu primer embarazo, pero al reincorporarte te llevaste una sorpresa, ¿verdad?
¡Exacto! En 2010, cuando regresé de la baja maternal, me ofrecieron la posibilidad de trabajar como técnica de calidad. Hasta entonces no teníamos la ISO y vimos que obtener la ISO 9001 nos daba la posibilidad de acceder a más convocatorias y ganar prestigio. Así que me puse a ello, compaginándolo con mis tareas habituales.

¿Qué supuso para ti ser técnica de calidad e implantar la ISO?
Significó mucho, porque fue un paso adelante tanto para la institución como para mí a nivel profesional. Ser técnica de calidad implica coordinar todos los procedimientos del IDIAP, asegurarse de que se cumplan y buscar mejoras. Un buen ejemplo son los procesos de gestión y asesoramiento de proyectos de investigación: desde la presentación a la convocatoria, el proceso de investigación, el control económico, la redacción de memorias, las prórrogas, etc. Empezamos con siete procedimientos y actualmente ya tenemos redactados y seguimos estrictamente 25. Cumplir con la ISO es muy importante, por eso cada año hay una auditoría de seguimiento y cada tres años debemos recertificarnos. Este año afrontamos la cuarta reacreditación.

Es complicado seguir estos procedimientos? No es que sea complicado, pero hay que estar muy encima porque siempre puede haber cambios. Cuando actúo como técnica de calidad hago de “sheriff”: reviso un procedimiento, miro los indicadores, hablo con las personas responsables del área… Si me ven con el sombrero de técnica de calidad, salen corriendo. Aun así, con la ayuda de todos mis compañeros y compañeras lo vamos consiguiendo. Siempre surgen pequeñas observaciones, pero las vamos resolviendo a lo largo del año; de eso trata la mejora continua.

Con los años has acabado ocupando una de las tres patas directivas del instituto: el Área de Recursos Corporativos. ¿Cómo llegaste a ello?
Fue uno de esos casos de coger un tren que solo pasa una vez en la vida. Yo estaba a gusto con mis tareas, pero en 2017 surgió la oportunidad cuando el anterior director económico dejó el cargo. Para mí fue un shock. Recuerdo volver a casa muy afectada por la marcha de quien había sido mi jefe y con quien tenía muy buena relación. Pero luego mi hija de ocho años me dijo que era una oportunidad para mí, que por qué no lo intentaba. Eso me hizo pensar. Cuando se abrió el proceso me presenté. Podían elegir a alguien interno o externo y todo lo llevó una consultora externa. Fue un proceso de selección duro, lo pasé mal, pero al final me seleccionaron. Ya conocía todo lo que se hacía aquí; no era solo llevar los números, sino entender cómo funcionaba cada unidad. Había redactado todos los procedimientos y sus indicadores, y eso me dio una visión global del IDIAP. Además, la relación con los investigadores era muy buena. Pedí cartas de recomendación y todos estaban contentos conmigo. También recibí mucho apoyo de mis compañeros, que me animaron a presentarme; algo que siempre agradeceré.

Sin duda eres una persona muy resolutiva. ¿No has tenido ningún mentor?
He trabajado muy a gusto con todo el mundo y he aprendido mucho de unos y otros. Pero también es verdad que siempre he sido una persona muy autodidacta.

¿Y qué supone ahora para ti ocupar este cargo?

Estoy muy satisfecha. Me considero una persona que aporta valor al instituto y me gusta mucho mi trabajo: recursos humanos, servicios generales, área jurídica, económica, etc. Excepto el ámbito puramente científico, se podría decir que estoy en todas partes. Además, es una institución en la que se está muy a gusto, con muy buen ambiente. Como dice Pep, no hablamos de una empresa, sino de un instituto, una fundación. Aquí somos más humanos, se cuida mucho al trabajador: flexibilidad horaria, fruta, café… cosas que valoro muy positivamente. Y trabajar en el sector sanitario me encanta. Pensar que trabajas en un instituto que realmente ayuda a la gente y aporta valor a la sociedad va mucho más allá de lo material; no se trata de ganar dinero.

¿Cómo ves tu futuro y el del IDIAPJGol?
Mi futuro lo veo en este mismo despacho y con este mismo trabajo. Si todo va bien, quiero jubilarme aquí. Estoy muy a gusto, tenemos un buen equipo y de aquí no me mueven. La investigación en atención primaria tiene mucho futuro y aquí estaré, aportando mi granito de arena siempre que pueda.

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