
Hace poco menos de un año que el IDIAPJGol constituyó por primera vez su Comité de Empresa, un paso importante para garantizar la participación de los profesionales de la institución en la toma de decisiones. Desde hace unos meses, Mari Fernández asume su presidencia, en una etapa marcada por el aprendizaje colectivo, la voluntad de diálogo y la necesidad de dar respuesta a una institución que ha crecido de manera notable en los últimos años.
Fernández forma parte del área de recursos corporativos del Instituto, donde trabaja en la gestión económica de proyectos de investigación. Desde esta mirada, y sin provenir del perfil investigador, defiende con convicción la investigación en atención primaria y el papel clave de las personas que la hacen posible. En esta entrevista, habla de las prioridades de los trabajadores y trabajadoras del centro, de la estabilidad laboral, de la carrera profesional, del clima de trabajo y de los retos pendientes como fundación pública.
El Comité de Empresa del IDIAPJGol es relativamente reciente. ¿Cómo nace y con qué objetivo?
El Comité de Empresa se creó hace menos de un año, tras las elecciones de mayo de 2025. Hasta entonces, el IDIAPJGol nunca había tenido uno, y su creación responde a diversas necesidades. Por un lado, es un órgano obligatorio por el volumen de personas trabajadoras que tiene actualmente la institución y, por otro, porque hubo algún momento de descontento que hizo evidente la necesidad de disponer de un espacio formal de representación.
El objetivo principal del Comité es actuar como canal de comunicación, como un puente entre los trabajadores y trabajadoras y la dirección, en ambas direcciones. Recoger inquietudes, demandas y propuestas, pero también ayudar a hacer comprender determinadas decisiones o limitaciones organizativas.
¿Asumir la presidencia del Comité ha sido un reto personal?
Totalmente. Ninguna de las personas que formamos parte del Comité había estado antes en un órgano similar, y eso significa que estamos aprendiendo todos juntos. También es una experiencia nueva para la propia institución. No obstante, hay que decir que desde el principio ha habido voluntad de hacerlo bien, de crear una dinámica de trabajo basada en la cordialidad y el diálogo.
Ser presidenta no significa decidir más que nadie. Creo que el Comité funciona de manera muy horizontal, y las decisiones se toman de forma colectiva. En mi caso, asumí el rol porque ya formaba parte de la candidatura inicial y porque me motiva implicarme y entender qué ocurre dentro de la organización para poder contribuir a mejorarla.
Actualmente, el Comité lo formamos: Marc Casajuana Closas, que es el secretario; Oriol Cunillera Puértolas y Thelma Román Simon, como representantes del Comité de prevención de riesgos; Maria Giner Soriano, delegada de Igualdad; Macarena Pozo Ariza, representante de Tarragona, y yo.
¿Cuáles dirías que son las prioridades y preocupaciones de los profesionales del IDIAPJGol?
Sin duda, la estabilidad laboral y la carrera profesional. El IDIAPJGol es un instituto de investigación en atención primaria, un ámbito muy específico dentro de la investigación sanitaria, y muchas personas comienzan trabajando vinculadas a proyectos con una duración limitada. Esta situación genera incertidumbre sobre su futuro: qué pasará cuando finalice el proyecto, si habrá continuidad o si será necesario buscar oportunidades fuera.
Otro aspecto clave es la trayectoria profesional dentro de la institución. Saber qué opciones existen, cómo se puede crecer, qué recorrido se puede hacer. En este sentido, la reciente aprobación de la carrera profesional dentro del Instituto es un paso adelante importante, aunque todavía hay margen de mejora.
¿Qué dirías que es lo que más valoran las personas que trabajan en el IDIAPJGol?
En primer lugar, el tipo de trabajo. Hacer investigación en atención primaria es una vocación. Yo no soy investigadora, pero siempre digo que nuestros investigadores e investigadoras son casi héroes. Realizan investigación en un ámbito que no siempre es suficientemente visible, pero que tiene un impacto directo y muy relevante en la salud de las personas.
Pero todo el mundo que trabaja en el IDIAP también valora mucho el buen ambiente de trabajo, la flexibilidad, el teletrabajo y las medidas de conciliación. Poder organizarse, tener tiempo para la vida personal y familiar, sentirse tratado como persona y no solo como recurso, es muy importante. Esto se refleja claramente en las encuestas de clima laboral, que se realizan una vez al año.
Aparte de todos los aspectos positivos, ¿cómo crees que se valoran las condiciones laborales en este ámbito?
Como fundación pública, el IDIAPJGol tiene cosas muy buenas, pero también limitaciones. Los salarios suelen ser la gran reivindicación, porque es difícil competir con la industria o con otras instituciones con mayor presupuesto. Este hecho afecta a la competitividad y a la capacidad de retener talento.
Aun así, creo que existe voluntad de mejora. Es un equilibrio complejo entre lo que se querría hacer y lo que se puede hacer, teniendo en cuenta los marcos presupuestarios y las decisiones que dependen de órganos superiores como el Patronato.
El IDIAPJGol ha crecido mucho en los últimos años. ¿Cómo se vive este crecimiento desde dentro?
Cuando entré en la institución, hace unos diez años, éramos unas cincuenta personas. Ahora ya superamos con creces el centenar. Este crecimiento es muy positivo, pero también implica nuevos retos: espacios, organización, estructuras internas, nuevos comités… Todo ello ha tenido que adaptarse a la nueva dimensión del IDIAPJGol.
También en lo que respecta a los espacios físicos, creo que la ubicación de los equipos afecta mucho al sentimiento de pertenencia de los profesionales. Integrar a los equipos, evitar que nadie se sienta desconectado, es fundamental para construir un proyecto colectivo sólido y un buen ambiente.
¿Cómo valoras la relación actual entre la dirección y los trabajadores y trabajadoras?
Creo que existe una buena predisposición por parte de todos. Al principio había cierta incertidumbre, porque todo era nuevo, pero con el tiempo se ha ido generando una dinámica de confianza y comunicación. Evidentemente, hay discrepancias y negociaciones, como en cualquier organización, pero la voluntad de llegar a acuerdos está presente.
El Comité existe precisamente para eso: para gestionar diferencias, escuchar a todas las partes y encontrar puntos de entendimiento. Soy partidaria de que, si hay voluntad y respeto, siempre se puede avanzar.
¿Dirías que uno de los retos es fomentar la implicación de más personas en los comités?
Sí. Hay que decir que cuesta, la verdad. Al principio hay interés, pero el día a día, la carga de trabajo y el hecho de tener que exponerse hacen que muchas personas den un paso atrás. Aun así, es importante seguir haciendo un llamamiento a la participación, para que la representación sea realmente diversa y territorialmente equilibrada.
Me gustaría hacer un llamamiento para animar a la gente a implicarse en los diferentes comités que existen en el IDIAP. Es cierto que la implicación requiere tiempo y esfuerzo, pero es muy importante para construir una institución más participativa y cohesionada.
De cara al futuro, ¿qué te gustaría que aportara el Comité de Empresa al IDIAPJGol?
Me gustaría que fuera un espacio útil, vivo y cercano, que ayude a mejorar la comunicación y el bienestar de las personas. Que el Comité sea percibido como un recurso, no como un problema, y que contribuya a hacer del IDIAPJGol un lugar donde la gente quiera quedarse, crecer e implicarse.