La pauta antibiótica de referencia para infecciones urinarias no complicadas en mujeres es menos eficaz que otras opciones de primera elección

De los principales tratamientos antibióticos indicados para infecciones urinarias no complicadas, la monodosis de fosfomicina trometamol, que es la pauta de elección en las guías de práctica clínica, resulta la menos eficaz, según un estudio promovido por el IDIAPJGol, publicado en The Lancet

  • 21 ABRIL 2026

Un estudio coordinado por el Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAPJGol), publicado en la revista The Lancet, concluye que la fosfomicina trometamol en dosis única para el tratamiento de las infecciones urinarias no complicadas en mujeres adultas es menos eficaz que otros tratamientos antibióticos de primera elección habituales.

El trabajo ha comparado en un ensayo clínico con medicamentos cuatro pautas antibióticas indicadas para el tratamiento de la cistitis aguda no complicada en mujeres adultas: la nitrofurantoína (100 miligramos cada 8 horas durante cinco días), el pivmecillinam (400 miligramos cada ocho horas durante 3 días), la fosfomicina trometamol en dos dosis de 3 gramos cada una y la fosfomicina trometamol en una sola dosis de 3 gramos.

Mejores resultados con nitrofurantoína

La nitrofurantoína alcanzó las mejores tasas de curación al séptimo día, con el 74,4 % de las mujeres recuperadas. Si nos centramos únicamente en aquellas pacientes con infección confirmada por urocultivo positivo, llegó al 86,7 %. El pivmecillinam y la fosfomicina en dos dosis mostraron resultados intermedios, con un 69,8 % y un 67,4 % de curación, respectivamente. En último lugar, la fosfomicina en dosis única mostró la tasa de éxito más baja (58,9 %) y fue el tratamiento que con mayor frecuencia requirió la prescripción de un antibiótico adicional.

Los efectos secundarios en todos los tratamientos fueron mayoritariamente leves y relacionados con el uso de antibióticos, como diarrea o dolor abdominal. No se detectaron problemas de seguridad relevantes asociados a ninguno de los antibióticos.

El ensayo se llevó a cabo entre abril de 2022 y diciembre de 2024 y contó con la participación de 768 mujeres diagnosticadas de infección urinaria atendidas en centros de atención primaria de Cataluña, Aragón, Baleares y Madrid, a quienes se les asignó de manera aleatoria una de las cuatro pautas antibióticas en estudio. El objetivo del estudio era evaluar la curación clínica al séptimo día de tratamiento, así como su seguridad y el nivel de erradicación bacteriológica.

El estudio se enmarca en el proyecto nacional SCOUT, coordinado por el investigador del IDIAPJGol Carl Llor y la Unidad de Estudios del Medicamento del IDIAPJGol, y ha contado con la colaboración de equipos de investigación del Instituto de Investigación Sanitaria Aragón (IISA), el Instituto de Investigación Sanitaria Illes Balears (IdISBA) y de la Fundación para la Investigación e Innovación Biosanitaria de Atención Primaria (FIIBAP), de Madrid. Es el ensayo clínico con medicamentos más grande promovido hasta la fecha por el IDIAPJGol.

Implicaciones para la práctica clínica

Los resultados, publicados en el último número de The Lancet, se han dado a conocer este lunes durante el congreso de la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas, celebrado en Múnich.

El doctor Llor destaca que los resultados del estudio “refuerzan la necesidad de reconsiderar las recomendaciones terapéuticas para tratar la cistitis aguda en mujeres, lo que permitirá mejorar los resultados clínicos y optimizar el uso de los antibióticos”.

La pauta de cinco días de nitrofurantoína se ha recomendado junto con la monodosis de fosfomicina trometamol como tratamiento de primera línea en Cataluña y España. No obstante, su uso es poco frecuente y se prescribe en un porcentaje muy bajo de casos. Los resultados de este ensayo clínico demuestran que esta pauta debería prescribirse con mayor frecuencia.

Resistencias de E. coli

Los autores se preguntan por qué los tratamientos mostraron diferencias en la curación clínica, teniendo en cuenta que las resistencias a los antibióticos analizados en la bacteria Escherichia coli, el uropatógeno más frecuente, son actualmente inferiores al 5 % en Cataluña. La respuesta es que los profesionales médicos a menudo basan la prescripción de antibióticos en las tasas locales de resistencia, pero la resistencia por sí sola no determina completamente su eficacia clínica.

El equipo investigador destaca que el estudio muestra una discrepancia entre la sensibilidad in vitro y los resultados clínicos en la práctica real. Esto, afirman, pone de manifiesto la importancia de considerar factores adicionales a la hora de seleccionar la terapia antibiótica.

La nitrofurantoína mantiene concentraciones urinarias elevadas de forma sostenida durante varios días, con un mecanismo de acción dependiente del tiempo. En cambio, la fosfomicina alcanza un pico muy alto, pero sus niveles disminuyen rápidamente y puede no mantener concentraciones suficientes durante el tiempo necesario en todas las pacientes. Las infecciones urinarias pueden implicar cargas bacterianas elevadas, y una sola dosis de fosfomicina puede reducir las bacterias, pero no erradicarlas completamente.

Otro aspecto que destacan los autores es que no todas las infecciones urinarias son idénticas. Así, “algunas pacientes pueden presentar una afectación inicial del tracto urinario superior o reservorios bacterianos intracelulares y la nitrofurantoína tiene una mejor actividad en el tejido vesical a lo largo del tiempo. La reducción de la actividad de la fosfomicina en orina con pH bajo, junto con la persistencia de E. coli en la vejiga, podría explicar su menor eficacia, ya que una dosis única puede no mantener una concentración mínima inhibitoria en la orina durante el tiempo suficiente para eliminar la infección”, afirman.

Cistitis aguda

La cistitis aguda es la infección urinaria más frecuente en atención primaria. Se calcula que más de la mitad de las mujeres tendrán al menos un episodio de cistitis aguda a lo largo de su vida.

Para el tratamiento de esta infección se utilizan diversas pautas antibióticas, aunque hasta ahora la evidencia sobre cuál es la más efectiva era limitada. El antibiótico más utilizado es la fosfomicina, que las guías clínicas recomiendan en dosis única, si bien en los últimos años, en la práctica habitual, se ha utilizado con mayor frecuencia el régimen de dos dosis. Otra alternativa recomendada es la nitrofurantoína, aunque su uso en la práctica clínica es poco frecuente. En cambio, en otros países europeos, las guías también incluyen el pivmecillinam como opción de tratamiento de esta enfermedad.

Este trabajo aporta evidencias para reconsiderar la prescripción de la fosfomicina en monodosis como pauta antibiótica de primera elección.

Referencia del artículo:

Llor, C., Monfà, R., Garcia-Sangenís, A., Leiva, A., Marín-Cañada, J., Sánchez-Calavera, M. A., Moragas, A., Aguilar-Sánchez, M., Troncoso-Mariño, A., Rodríguez-Barrientos, R., Molero, J. M., Ouchi, D., Miranda-Jiménez, C., Fernández-García, S., & Morros, R. (2026). Clinical and bacteriological effectiveness of three different short-course antibiotic regimens and single-dose fosfomycin for uncomplicated lower urinary tract infections in women (SCOUT): a pragmatic, multicentre, open-label, randomised clinical trial. The Lancet. Online First April 20, 2026.

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