
El trabajo realizado desde el IDIAP Jordi Gol en investigación asistencial aumenta año tras año. Una de las claves del éxito está en los proyectos que se gestionan a través de las diferentes Unidades de Apoyo a la Investigación del territorio. Cada una de ellas está dirigida por profesionales de la salud que tienen una implicación vocacional en el ámbito de la investigación. Sin duda, uno de ellos es Josep Vidal Alaball, coordinador de la USR Cataluña Central. Hablamos con él sobre el valor de ser médico rural, sobre los proyectos que se han llevado a cabo desde esta unidad y sobre la primera edición de las Ayudas Centra’t, que se entregarán en Manresa el 6 de junio.
¿Qué te llevó a ser médico de familia en Navàs? ¿Siempre tuviste claro que querías quedarte en casa (Berga y alrededores)?
Estuve ocho años viviendo en el Reino Unido, fuera de casa y lejos de la familia. Tenía claro que algún día volvería y que cuando lo hiciera sería para vivir en Berga. Para mí no tenía sentido volver si no era para estar cerca de casa y para que mis hijos pudieran crecer cerca de la familia.
Cuando volví, empecé trabajando como médico en Bagà y Vallcebre y, después de pasar una temporada en gestión, ejercí en Artés, Navarcles, Balsareny y ahora en Navàs. Me gusta ser médico en pueblos y, por eso, siempre que he tenido opción, he elegido ir a trabajar a un pueblo.
¿Qué tiene la medicina rural que no ofrece la medicina ejercida en grandes ciudades?
Creo que te da más proximidad a la población; es más fácil conocer bien a los pacientes y su entorno social. Eso te da mucha información y explica muchas veces los problemas de salud que tienen. Además, creo que como médico tienes mejor calidad de vida profesional y seguramente no tienes tanta presión asistencial.
Eres miembro de la Asociación Europea de Médicos Rurales, así como de la asamblea del WONCA Working Group on Rural Practice (RuralWonca). ¿Por qué cuesta tanto animar a los profesionales de la medicina a venir a las zonas rurales? ¿Este problema es intrínseco de Cataluña y España?
Los problemas para atraer profesionales sanitarios a las zonas rurales son un fenómeno mundial. Tienen este problema desde la India hasta Estados Unidos.
Como siempre, los factores que lo explican son muchos, pero hay uno que debería ser fácil de solucionar: muchos profesionales no conocen qué es la medicina rural. En un estudio australiano se ha visto que los estudiantes de medicina que hacen una rotación en una zona rural durante la carrera o la residencia tienen muchas más posibilidades de acabar trabajando en zonas rurales.
Hay muchas falsas creencias sobre qué es la medicina rural. Muchos profesionales piensan que si van a trabajar a zonas rurales no tendrán oportunidades laborales ni de formación, piensan que no es un lugar para gente joven… Algunos también tienen miedo de estar solos, aislados de otros profesionales, lejos de los hospitales…
Pero lo que quizá era cierto hace treinta años, ahora no lo es. Hoy en día puedes trabajar en un pueblo y seguir formándote, puedes trabajar en un pueblo y ser profesor universitario, puedes trabajar en un pueblo y participar en estudios de investigación.
Desde hace casi tres años coordinas la Unidad de Apoyo a la Investigación de la Cataluña Central en el IDIAP Jordi Gol. ¿Qué has aprendido durante estos años? ¿De qué proyectos te sientes más orgulloso?
Durante estos años he constatado que en atención primaria se hace investigación de mucha calidad. Quizá es una investigación que no es muy mediática (desgraciadamente siempre es más atractiva la investigación que se hace en los grandes hospitales de Barcelona), pero es una investigación que afecta al día a día de las personas y eso hace que sea realmente importante y muy necesaria.
En la Unidad de Investigación de la Cataluña Central participamos en multitud de proyectos y me siento orgulloso de todos porque, como digo, son proyectos que intentan mejorar la vida de las personas o ayudar a los profesionales sanitarios a trabajar mejor.
Durante la pandemia hicimos proyectos relevantes y participamos en ensayos clínicos de medicamentos que buscaban tratar la COVID-19, y desde hace tres años tenemos una cohorte de casi 500 profesionales sanitarios a los que vamos siguiendo y controlando su estado inmunológico respecto a la COVID-19.
También hacemos muchos estudios de salud digital y nuevas tecnologías. Hemos realizado estudios pioneros sobre telemedicina y desde hace cinco años también somos pioneros en estudios que evalúan herramientas de inteligencia artificial que creemos que pueden ayudar a los profesionales a ser más eficientes en la consulta. También hemos hecho estudios evaluando herramientas de realidad virtual.
Entre muchas otras líneas de investigación, también tenemos estudios sobre fibromialgia, COVID persistente, vacunas, salud y género y determinantes sociales de la salud.
¿Qué representa para ti hacer investigación desde casa?
Para mí es un privilegio. Como he dicho, siempre había querido vivir en Berga y que eso no afectara a mi carrera profesional, y he tenido la suerte de poder hacerlo. Aunque el camino no ha sido fácil, ahora tengo la suerte de poder compaginar la práctica asistencial con la investigación y además con la docencia de medicina de familia en la Facultad de Medicina de Vic.
Este año se conceden las Ayudas Centra’t para animar a residentes y profesionales a venir a ejercer a la Cataluña Central. ¿De dónde surge la idea? ¿Cuál es la finalidad de estas ayudas?
Es una idea que tenía en la cabeza desde hacía muchos años, porque en 2002 hice un programa similar en Cardiff y eso me cambió la vida, ya que me inició en el mundo de la investigación en atención primaria. En Cardiff nos ofrecían ir a trabajar en las zonas mineras del sur de Gales y compaginarlo con la investigación en la universidad. Hace unos meses, desde el IDIAP y la Fundación Esteve nos ofrecieron participar en un programa parecido en la Cataluña Central y me hizo muchísima ilusión.
La finalidad de las ayudas es ayudar a médicos que han terminado el MIR a iniciar una carrera en investigación sin necesidad de marcharse del territorio. También se pretende atraer a jóvenes profesionales de fuera del territorio para que vengan a trabajar con nosotros.
Creo que no hay muchos programas similares y es una gran suerte poder ofrecerlo aquí.
¿Qué le dirías a un residente que está dudando si presentarse a la convocatoria o no? ¿Cuál sería el argumento ganador?
Tenemos muchas ganas de que vengan y nos conozcan. El argumento ganador es decirles que, si tienen interés en hacer investigación, difícilmente encontrarán un lugar mejor para iniciar su trayectoria profesional. Les ofrecemos la posibilidad de dedicar dos días protegidos a la semana a desarrollar un estudio de investigación y hacer el doctorado.
Si con eso no tienen suficiente, tenemos un argumento imbatible: la suerte de vivir en un entorno natural privilegiado. Si vienen, podrán combinar calidad de vida y oportunidades profesionales.
Estas ayudas cuentan con la participación del ICS Cataluña Central y la Fundación Dr. Antoni Esteve. ¿Qué aportan estas dos entidades a la convocatoria de los Centra’t?
El ICS aporta la seguridad de tener un contrato estable con la mayor empresa de salud de Cataluña y la posibilidad de desarrollo profesional. La Fundación Esteve aporta financiación y su contrastada experiencia en la formación de investigadores y personal sanitario.