Un estudio recomienda generalizar en atención primaria el análisis de albúmina para diagnosticar antes la enfermedad renal crònica

Un trabajo liderado por el IDIAPJGol, con datos de más de 230.000 personas atendidas en atención primaria, señala la necesidad de ampliar la determinación albúmina/creatinina y mejorar la detección precoz en grupos de riesgo.

  • 04 MARZO 2026

La prueba del cociente albúmina/creatinina permite diagnosticar la enfermedad renal antes de que aparezcan los primeros síntomas. Este test, que se realiza con un análisis de orina, permite medir de forma sencilla la presencia de la proteína albúmina en los riñones, lo que indica que estos órganos podrían no estar funcionando adecuadamente.

A pesar de la eficacia de la prueba y la facilidad para realizarla, solo se aplica en una de cada tres personas sometidas a un cribado para detectar enfermedad renal crónica en atención primaria. Así lo concluye un estudio liderado por un equipo investigador de la Unidad de Apoyo a la Investigación Girona del IDIAPJGol y el Institut Català de la Salut, publicado recientemente en la revista BMC Primary Care.

El trabajo se basa en un análisis descriptivo a partir de datos anónimos de la historia clínica electrónica e incluye una muestra de 230.922 personas de 15 años o más, atendidas en 18 centros de atención primaria de la Subdivisión de Atención Primaria Girona Sur, hasta el 31 de diciembre de 2024. Este volumen de datos permite obtener una fotografía realista de la práctica clínica cotidiana e identificar diferencias en el cribado según el perfil de riesgo.

Cribado desigual

Los resultados indican que, mientras el cribado con filtrado glomerular —una prueba que mide la cantidad de sangre que los riñones filtran por minuto— es bastante frecuente (aproximadamente el 70 % de la población tenía al menos una determinación), la determinación del cociente albúmina/creatinina se realiza con mucha menos frecuencia (en menos del 32 % de las personas atendidas). Esta diferencia es relevante porque la albuminuria puede aparecer en fases iniciales de la enfermedad renal, cuando aún no han surgido síntomas, y aporta información que permite estratificar el riesgo de los pacientes y orientar medidas preventivas.

Al analizar los factores de riesgo, el cribado es especialmente elevado entre personas con diabetes tipo 2 e hipertensión. En cambio, en otros colectivos que también presentan un alto riesgo de padecer afectación renal, como las personas con obesidad o fumadoras, la cobertura del cribado es más baja, especialmente en lo que respecta a la determinación del cociente albúmina/creatinina.

Oportunidades perdidas

El estudio también describe el uso de tratamientos renoprotectores (como IECA/ARA II y SGLT2i) y observa que se prescriben principalmente en fases iniciales de la enfermedad, mientras que en fases más avanzadas su uso disminuye.

El investigador del IDIAPJGol Joan Barrot-de la Puente, primer firmante del artículo, señala que “su infrautilización en fases más avanzadas de la enfermedad renal crónica pone de manifiesto oportunidades perdidas para una intervención oportuna y óptima”.

El estudio concluye que es necesario avanzar hacia un enfoque más sistemático y basado en el riesgo, con la incorporación de itinerarios de pruebas estructurados, alertas en la historia clínica y apoyo a la decisión clínica para mejorar la detección precoz y el control de la enfermedad renal crónica en la atención primaria.

Referencia del artículo

Barrot-de la Puente J, López Arpí C, Ramon Granes M, Escribà Planes M, Fernández-Camins B, Vlacho B, Franch-Nadal J. Chronic kidney disease screening in primary care: a descriptive analysis of the Girona Sud health region. BMC Prim Care. 2025 Nov 24;26(1):409. doi: 10.1186/s12875-025-03117-0. PMID: 41276836; PMCID: PMC12750594.

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