
La exposición a temperaturas extremas y a elevados niveles de contaminación atmosférica se asocia a un incremento del riesgo de ansiedad, depresión y otras afectaciones del bienestar emocional, con un impacto especialmente marcado en los barrios con mayor vulnerabilidad social.
Esta es una de las principales conclusiones del proyecto AMBIENTAMENT, liderado por los investigadores Andrea Pistillo, Constanza Jacques Aviñó y Talita Duarte-Salles, del Institut d’Investigació en Atenció Primària Jordi Gol (IDIAPJGol) y la Red de Investigación en Cronicidad, Atención Primaria y Promoción de la Salud (RICAPPS), que analiza cómo la crisis climática afecta la salud mental en el área metropolitana de Barcelona desde una perspectiva social y de género.
El estudio, de carácter interdisciplinar, ha combinado una revisión crítica de la literatura científica con un estudio cualitativo y un estudio cuantitativo, con el objetivo de entender no solo los efectos ambientales sobre la salud, sino también las desigualdades sociales que los modulan.
Desigualdades sociales
El estudio cualitativo, coordinado por la investigadora del IDIAPJGol Constanza Jacques Aviñó, se llevó a cabo mediante 60 entrevistas semiestructuradas a personas residentes de tres barrios con características ambientales y de temperatura similares, pero con niveles socioeconómicos diferentes: el Eixample Izquierdo, el Raval y el barrio de la Florida, situado en l’Hospitalet de Llobregat.
Los resultados muestran que, aunque la conciencia ambiental está presente en todos los grupos sociales, las estrategias de afrontamiento ante el calor extremo y la contaminación varían de manera significativa según los recursos materiales y las condiciones de vida. “Una cosa es la conciencia y el discurso sobre la crisis climática y otra es cómo esta crisis impacta en la cotidianidad de las personas”, explica Jacques Aviñó.
En los barrios con menos recursos, la falta de espacios verdes, de sombra y de refugios climáticos, así como viviendas pequeñas y mal acondicionadas, limita la capacidad de protegerse del calor. En cambio, en zonas con un nivel socioeconómico medio, el acceso a aire acondicionado, espacios verdes o la posibilidad de salir de la ciudad durante los episodios de calor extremo actúa como factor protector del bienestar emocional.
Un impacto medible
El estudio cuantitativo del proyecto, basado en datos del SIDIAP, analiza la relación entre la exposición a altas temperaturas y a contaminantes atmosféricos, como las partículas finas (PM2.5, PM10) y el dióxido de nitrógeno (NO₂), y la incidencia de diagnósticos de salud mental.
Los resultados indican que un 12 % de la población analizada recibió un diagnóstico de ansiedad y un 4 % un diagnóstico de depresión durante el periodo estudiado, con más del 60 % de los casos diagnosticados en mujeres. La exposición a altas temperaturas se asocia a un aumento del 43 % del riesgo de ansiedad y del 26 % del riesgo de depresión. Resultados en la misma dirección, aunque de menor intensidad, se están analizando para la contaminación.
Según los investigadores, estos efectos pueden estar relacionados con procesos de inflamación y estrés oxidativo provocados por la contaminación del aire, así como con el aumento del estrés, la irritabilidad y la agresividad durante episodios de calor extremo.
La necesidad de políticas urbanas y participativas
El proyecto AMBIENTAMENT pone de manifiesto que la crisis climática no solo es un problema ambiental, sino también un factor que agrava las desigualdades sociales y de salud ya existentes. En este sentido, el equipo investigador subraya la importancia de invertir en el tejido urbano, ampliar los espacios verdes y los refugios climáticos, y hacerlo teniendo en cuenta las prácticas sociales y culturales de cada territorio.
“Es clave incorporar a la ciudadanía en el diseño de las soluciones y entender las necesidades reales de cada barrio”, señala Jacques Aviñó.
“El aumento de las temperaturas por el cambio climático debe considerarse como un posible determinante de la ansiedad y la depresión, y es necesario incluir la salud mental en los planes de salud pública en respuesta a las olas de calor”, señala Andrea Pistillo.
Referencia del artículo
Pistillo, A., Giuliodori, A., Palomar-Cros, A., Gallo, E., Aragonès, E., Ballester, J., Marí-Dell'Olmo, M., Basagaña, X., & Duarte-Salles, T. (2025). High temperature and mental health in 3.3 million adults living in Barcelona metropolitan area: a 12-year time series analysis of primary care data. Environment international, 203, 109748. https://doi.org/10.1016/j.envint.2025.109748