
Un nuevo estudio realizado en pacientes con diabetes tipo 2 ha revelado resultados interesantes sobre el tratamiento de la enfermedad y su relación con la retinopatía diabética, una complicación ocular que a veces afecta a las personas con diabetes. La investigación “Rapid Reduction of HbA1c and Early Worsening of Diabetic Retinopathy: A Real-World Population-Based Study in Subjects With Type 2 Diabetes”, publicada en la prestigiosa revista diabetológica Diabetes Care, sugiere que una reducción rápida de la HbA1c, una medida clave en el control metabólico de la enfermedad, no empeora el grado de retinopatía en los pacientes que ya presentaban una forma leve o moderada de esta complicación.
Esta es una buena noticia para pacientes y profesionales de la salud, ya que implica que la mejora del control de la glucosa en sangre no necesita retrasarse por miedo al empeoramiento de la retinopatía diabética en estos casos. Este hallazgo puede contribuir a mejorar el control de la diabetes y a prevenir complicaciones relacionadas con la retina y otros órganos.
El estudio, en el que participó el Grupo de Diabetes de Atención Primaria (DAP-Cat) del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAPJGol), analizó los datos de más de 1.000 pacientes con diabetes tipo 2 y retinopatía diabética leve o moderada. Los investigadores estudiaron la relación entre la reducción de la HbA1c durante los últimos 12 meses y el empeoramiento de la retinopatía diabética. En algunos ensayos clínicos previos se había observado que si el nivel de glucosa en sangre bajaba muy rápidamente, por ósmosis el plasma podía salir de los vasos sanguíneos y este líquido podía contribuir a provocar un edema macular retiniano, lo que empeoraba considerablemente la visión.
Según Josep Franch, coordinador del DAP-Cat, “muchos profesionales tenían miedo de ser agresivos a la hora de bajar el azúcar y podían pensar que era mejor hacerlo poco a poco, aunque eso aumentara el riesgo de sufrir otras complicaciones no retinianas, pero con este estudio, que es el primero realizado en condiciones de práctica clínica habitual, hemos visto que no hay argumentos para retrasar el control de la glucemia hasta los objetivos que deseamos para cada paciente”.
La HbA1c (hemoglobina glicosilada) es una prueba clínica utilizada para medir el control de la glucosa en sangre a lo largo del tiempo. Es una fracción de la hemoglobina, una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos y que transporta oxígeno a los tejidos del cuerpo. Para los pacientes con diabetes, la HbA1c es una medida clave para evaluar el control de la glucosa y la gestión de la enfermedad. Un nivel elevado de HbA1c indica un control deficiente de la diabetes y un mayor riesgo de complicaciones asociadas, como la retinopatía diabética, que afecta a los ojos.
Debe tenerse en cuenta que este estudio se centró en pacientes con retinopatía diabética leve o moderada, y no en pacientes con formas más avanzadas de la enfermedad. En la situación menos frecuente de una retinopatía diabética grave, y ante la falta de evidencias en condiciones habituales de práctica clínica, no se puede establecer la seguridad o el riesgo de una reducción rápida de la glucemia.